Deo empezó a desenrollar de nuevo el papel abriéndolo por completo quedándose perplejo al igual que Jeno que estaba a su lado observando lo que estaba escrito, una gran luz alumbro el ambiente y se pudo ver varios símbolos escritos, la mirada del rubio se iluminó, pero poco a poco todo se fue borrando hasta el punto de no quedar nada.
-Esto no puede ser, esta...- decía Deo observando el pergamino, -Está vacío- afirmo el rubio apretando sus dientes del enojo.
-Lo que estaba escrito se borró- afirmo el casta?o mientras el rubio volvía a enrollar el pergamino de nuevo.
-Llevo más de nueve milenios muerto y ahora despierto y al fin tenía la esperanza, fue para nada, debería de seguir muerto- le dijo Deo cerrando los ojos derrotado.
-Deja el drama, mírame- le dijo el casta?o y el vampiro lo miro notando que ahora los ojos de Jeno eran como los de una víbora, - Equidna tiene una gran vista y puede memorizar todo lo que ve, además de tener mucha precisión, tengo lo que estaba escrito en mi cabeza, pero son símbolos muy complicados y yo no se escribir- le repitió este.
-Por lo menos lo tienes, debe haber alguna forma- se dijo a sí mismo Deo y el casta?o se le iluminó la mente.
-Waaa, se me acaba de ocurrir algo, pero debo volver con la tribu- le dijo Jeno alzando la ceja el rubio, -Vámonos, debemos reunirnos con los demás.
-Espera- le dijo el rubio y el casta?o lo miro, Deo se le acercó y le toco el rostro, -Lo sabía, ni mi curación puede terminar de sanar la herida de tu cara, ya se ha prolongado y si no fuera por la curación de la sangre seria fatal, debemos cerrarla o podría infestarse, si no lo esta ya- le dijo el rubio.
-Tranquilo, mi sangre ahora está conectada con la de Equidna, supongo que su sangre de víbora venenosa podría matar cualquier bacteria- le respondió el casta?o.
-Puede ser, pero no puedes dejarte la cara abierta, siéntate ahí- le dijo el rubio y Jeno se sentó en el suelo, -Equidna tiene un cabello fuerte como un cable no, podría ser perfecto- le dijo el rubio y Jeno le arranco unas hebras de cabello a la mujer serpiente.
Deo empezó a hacer la sutura en la cara del casta?o cerrándole la herida quedando sorprendido Jeno ante ese tipo de tratamiento que él no sabía ni que existía.
-?Eres increíble Deo, como sabes hacer eso?- le pregunto el casta?o.
-Es un tratamiento básico para cerrar las heridas, de donde vengo es muy normal, pero parece que ustedes involucionaron después de nueve milenios, ciertamente, puedo oler la falta de desarrollo- le dijo el rubio oliendo el ambiente y de pronto ocurrió un fuerte temblor, -Bueno, ahora si debemos marcharnos, este lugar no parece estable después de la pelea, lo malo es que tenemos que atravesar ese maldito laberinto, lo abriré a golpes no puedo arriesgarme a que amanezca- le decía el vampiro a punto de romper una pared.
-Espera, espera, conozco el camino, vamos, si el laberinto es muy sencillo- le dijo el casta?o empezando a caminar siguiéndole el rubio.
A las afueras de la cripta se podía observar a Yan y compa?ía esperando a que salieran estos dos.
-Que esperan, acaben de salir- se decía el sátiro de cabellos claros esperando desesperado y de pronto la casta?a que estaba inconsciente empezó a recobrar el conocimiento levantándose del suelo, sentándose.
-?Qué paso?- se preguntó Astrid tocándose la cabeza y el sátiro se le acercó sentándose a su lado.
-Sencillo recibiste una mortal herida, ya que ese vampiro te arrojo al acantilado, Jeno salto a rescatarte y después le dio una paliza a ese tipo, ya está muerto- le dijo Yan.
-???Que!!!, Jeno derrotando a alguien que portaba el poder del dios de la guerra, no, no, no, es ingenioso, pero...- decía está sonriendo negando con la cabeza, pero vio la expresión seria del sátiro y ella recordo cuando el casta?o rompía una jaula de acero y a su cabeza le llegaron muchos más recuerdos sonrojándose ella ligeramente poniendo su mano frente de su cara, -Puede que sí...- afirmo ella hablando en un tono bajo.
-Es que mi hijo es muy heroico, ah- decía Eleira uniendo sus manos sonriendo de manera dulce imaginándose a Jeno de forma muy heroica derrotando a Galo.
-Es un monstruo- dijo en voz baja para sí mismo Delel recordando como con una risa diabólica lo lanzo contra aquel vampiro.
De pronto se escucharon unos pasos y todos observaron a la entrada de la cripta, estos se quedaron mirando fijamente las escaleras y por estas estaba subiendo quienes daban los pasos, pero de pronto ocurrió un potente terremoto que empezó a destrozar la entrada de la cripta, los que recorrían las escaleras empezaron a correr saliendo justo antes que las rocas cubrieran la entrada, al salir notaron que no eran otros que Jeno y Deo trayendo este un pergamino atado a su espalda, pero, el casta?o traía en sus espaldas al licántropo que fue derrotado por Galo.
-Hola- los saludo Jeno mientras tiraba al hombre lobo al suelo mientras que los ojos de Yan se volvían blancos y su frente se llenaba de venas.
-???Imbécil!!!, ?primero el vampiro y ahora el perro ese, Jeno se te quemo el cerebro!- le gritaba Yan mientras el casta?o se reía a carcajadas.
-No pasa nada Yan, mira Deo no es mal tipo, bueno si nos dimos unos cuantos golpes, pero es alguien muy bueno- le decía el casta?o poniéndole el brazo por encima al rubio y este lo apartaba con cara de enojo, -Bueno es un poco tímido.
-Pero Jeno, esa criatura te ataco- le dijo Alysa y este se puso a pensar.
-Bueno eso ya quedo en el pasado, si se vuelve hostil, aquí mi amigo Deo le dará una paliza- menciono Jeno.
-Yo no voy a tocar a ese perro mojado, es tu problema- le dijo el rubio girándose dándole la espalda abriendo los ojos como platos el casta?o.
-Está bien, yo me encargo del- dijo el casta?o resignándose y mirando hacia sus amigos pudo notar a una casta?a que ya estaba despierta cristalizándose sus ojos, -?Astrid?- él la llamo y ella cruzó la mirada con el cristalizándose también sus ojos.
-?Jeno!- exclamo Astrid saltando a abrazar al casta?o respondiéndole este también de la misma forma llorando los dos como ni?os peque?os, -?Qué te paso en la cara, estás bien?- le pregunto ella acariciando la herida de su rostro.
-No te preocupes, estoy bien, me la hice cuando salte al acantilado, tú recibiste una mucho peor, me alegro de que estés bien- le decía este separándose secándose las lágrimas caminando hasta donde estaba cierta centauride.
-Estas batallas te han cambiado Jeno, no pareces el muchacho que eras esta ma?ana, me alegro mucho por ti- le dijo Eleira sonriéndole de manera dulce y el casta?o respondió de igual forma.
-Me alegro de que estés bien- le dijo Jeno sonriéndole de manera dentuda, Deo lo estaba observando con un rostro calmado mostrando una ligera sonrisa.
-Oye Deo- le llamo Jeno captando la atención del rubio, -?Puedes curar al hombre lobo con tu sangre?- le pregunto este y el rubio frunció el ce?o.
-?Que te piensas, que soy un barril de sangre o que?- le respondió esté negando con su cabeza.
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-Ah, que lastima que solo yo sepa lo que decía el pergamino- le dijo el casta?o y el rubio de muy mal humor se mordió la mano y empezó a verter sangre sobre el licántropo.
Tras verter la sangre la peque?a herida del rubio sano y en cuanto a la bestia azabache, esta ya empezaba a moverse, en un instante se levantó mostrándose rabiosa y sin ningún rasgu?o, cierto casta?o se le acercó parándose justo al frente del, gru?endo aquel monstruo.
-Que no te enga?e Jeno, yo lo escuche hablar- le dijo Yan y Jeno abrió los ojos como platos.
-Enserio, bueno déjame probar, ?Licántropo, cuál es tu nombre?- le pregunto el casta?o y este aún se mostraba rabioso, - Anda, Galo ya murió, yo lo derrote, aparte mi amigo Deo te salvo la vida, pórtate bien si- le decía Jeno acariciándole la cabeza y los ojos del monstruo empezaron a portar una potente ira notándolo todos los presentes alejándose del lugar poco a poco excepto el casta?o que no se dio cuenta de las intenciones de la bestia azabache.
-Mi nombre es Calix, o ese era el que portaba cuando era un hombre, ahora como bestia llámame como quieras- le respondió el licántropo sorprendiendo a todos los presentes.
-Conque Calix, eh, bien ven con nosotros a la tribu, puedes ser una gran máquina de pelea- le dijo el casta?o y el hombre lobo asintió.
-Increíble, este día ha sido muy difícil, he visto tantas cosas- decía Yan suspirando viendo el cielo nocturno.
-Espera Yan que no viste al Minotauro que estaba en el fondo de la cripta- le dijo el casta?o al sátiro abriendo este los ojos como platos.
-El Minotauro, aquel minotauro, ese que es hijo del toro de...- empezaba a contar emocionada Astrid, pero Jeno la callo.
-Espera, espera Astrid, ya el narrador contó esa historia, no hace falta que te molestes- le dijo el casta?o parando a la chica inflando los cachetes indignada, -No, pero eso no es todo, estaba revivido como vampiro y tenía la bendición del rey de los gigantes Porfirión- les dijo este dejando blancos como el papel tanto a Yan como Astrid.
-Menos mal que no fui a buscarte- respiraba aliviado el sátiro arrodillándose al cielo mientras alzaba los brazos.
-Debió ser un poderoso oponente, ?cómo lo derrotaron?- le pregunto la casta?a y Jeno le dio con su dedo en la frente.
-Tonta, no vez que soy el hombre más fuerte del mundo, aunque debo admitir que si Deo no hubiera estado allí estaría en un gran aprieto- le dijo el casta?o portando una sonrisa dentuda.
-Si no me hubieras estado obstruyendo mis ataques hubiera podido derrotarlo enseguida - le dijo el rubio cruzando sus brazos portando un semblante altanero.
-Ah, si, pero si tú me estorbaste al final, aparte te estabas rindiendo, fue mi ataque el que lo quemo- le dijo Jeno y el vampiro lo observo con el ce?o fruncido y de pronto ambos chocaron la frente, -?Qué pasa, quieres pelea?- le pregunto este chocando ambos sus miradas produciéndose chispas.
-Cuando quieras estúpido, habrá que ense?arte modales a pu?etazos, aparta- le respondió el rubio empujándolo con su cara, pero el casta?o también estaba resistiendo.
-No, por favor, no de nuevo- decía Yan agarrándose la cabeza aturdido mientras que Astrid se mostraba confundida por el comentario del sátiro y Alysa se sonrojaba al ver esa escena.
-Chicos, no creen que es mejor que vayamos donde la tribu, si llegara a amanecer los vampiros se rostizarían- les dijo Delel se?alando a Deo y Alysa.
-Buen punto Delel, ciertamente eres un sátiro muy sabio, pero no esperaba que propusieras tu mismo volver con la tribu cuando fuiste tú quien me rapto y les llevo a la Esfinge- le dijo Eleira y el peque?o Sátiro palideció.
-Bueno ahora que lo dices, tampoco es que tenga tanto apuro...- decía Delel y Jeno lo tomo por el cabello alzándolo en peso y todos los presentes empezaron a caminar rumbo al asentamiento de la tribu de los centauros.
Un nuevo día comienza, aquella noche interminable ya termino y en cuanto al grupo del casta?o ahora se encontraba donde la tribu de los centauros estaban asentados, tanto Deo como Alysa por el hecho de ser vampiros estaban bajo el techo de una casa muy rústica teniendo vistas a las afueras, al lado de ellos se encontraba el licántropo que se notaba bastante tranquilo, todos esperaban algo y sus vistas de inmediato vieron al sátiro de menor tama?o, Delel quien estaba encerrado en una jaula debajo del sol.
Ahora el rubio tenía nuevas ropas, sus vendas aun permanecían en sus antebrazos, pero al final de estos en sus mu?ecas tenía unas especies de brazaletes negros con pinchos dorados, ahora su torso portaba un chaleco corto de color negro mostrando sus pectorales y abdomen, su cuello lo rodeaba una bufanda roja de puntas azabaches, portaba un pantalón negro ancho parecido al de Jeno y en sus rodillas portaba unos aros dorados, este permanecía descalzo.
-Porque Jeno nos hace esperar tanto- se quejaba el rubio reshitando con su lengua y Alysa soltó una risita llamando su atención.
-Nosotros no estamos esperando de la peor manera, mira- le dijo ella se?alando al sátiro en la jaula.
-Sabía que era una mala idea, venir aquí- decía Delel sudando a más no poder y de pronto se escucharon fuertes gritos por parte de los centauros llamando la atención de todo el mundo.
Se podía ver como toda la tribu estaba exaltada, los centauros jóvenes se notaban felices portando grandes sonrisas, las centaurides jóvenes estaban sonrojadas y los mayores guerreros se arrodillaban, como no hacerlo si quien había salvado a la tribu, no a todo el bosque de Tesalia, acababa de salir de la sala de iniciamiento portando la marca de un guerrero de la tribu.
-Es increíble, no se parece en nada al muchacho que conocí hace poco- menciono Alysa sorprendida pues veía como Jeno caminaba entre los centauros junto a Yan y Astrid portando unas marcas en su cuerpo.
Ahora el casta?o tenía marcada en su piel distintos grabados, las letras estaban grabadas con un color azabache además de tener símbolos en un antiguo lenguaje, en su pectoral derecho estaba grabado un enorme sol que expandía sus llamas por todo su brazo rodeando los símbolos y letras, terminando sus llamas en la palma de su mano donde se conectaban con otro aparente sol.
-Ese tatuaje te da un gran porte Jeno, pareces un hombre peligroso- le decía Astrid mostrándose sonriente a su lado mientras caminaban riéndose este también.
Jeno camino hasta estar frente a Mormalkhan y su madre Eleira, estos se miraron y el jefe de la tribu hablo.
-Esas letras no son de los centauros, pero se puede permitir, siempre has sido diferente Jeno, pero eso no te detuvo nunca y te pusiste en peligro para salvar a la tribu, al bosque, nuestro hogar- esas palabras por parte del centauro enorgullecieron al casta?o abrazándolo este respondiéndole el abrazo Mormalkhan notándose apenado mientras Eleira sonreía.
-No necesitó palabras, solo cuídate mientras recorres el camino que grabaste en tu brazo derecho- le dijo la centauride y este la abrazo a ella también.
-Demostraré quien es el hijo de Eleira, madre- le dijo este marchándose con sus amigos donde Deo y los demás.
-Felicidades, Jeno- le dijo Deo al verlo quedándose ambos serios durante un momento y el casta?o sonrió.
-Que dices, mira lee mi brazo, esto era lo que estaba escrito en el pergamino antiguo, lo grabe en mi piel, ese era mi plan- le dijo el casta?o y el rubio abrió los ojos como platos.
-Es cierto, esto cuenta la ubicación sobre las tres armas forjadas por los cíclopes, el tridente de Poseidón, el rayo de Zeus y el casco de invisibilidad de Hades, serán armas muy útiles, pero hay cosas en un idioma mucho más antiguo, símbolos que no comprendo, mm- decía el rubio leyendo todo y entonces comprendió algo en su mente, -Espera, espera, al tener tu el mapa en tu brazo, me, me... ???eso me obligará a viajar contigo!!!- exclamo Deo tomando un semblante perplejo.
-Pues claro, a partir de ahora seremos inseparables, Deo, mi amigo- le respondió el casta?o.
-No solo él, mi objetivo es también acabar con los vampiros, así que viajaré con ustedes- les dijo Astrid tomando el brazo del casta?o abriendo los ojos como platos el rubio de nuevo.
-Pero...- hablaba Deo, pero fue interrumpido rápidamente por Alysa.
-Yo también iré, no me separaré de Jeno y Astrid, aparte me salvaron de Galo, es mi deber ayudarlos- les dijo la chica.
-Yo iré con Jeno, ha demostrado ser un gran guerrero, quizás no sea el más fuerte del mundo, pero lo ayudaré a hacer real ese título- dijo Calix palideciendo aun más el rubio.
-Yo también voy, tampoco tengo más nada que hacer con mi vida, sé que les seré de utilidad- dijo Delel produciendo que el de cabellos alados posara su mano en la frente.
-?Pero como voy a viajar con un grupo tan pintoresco?- se preguntó a sí mismo el rubio y Jeno sonrió de manera dentuda.
-Viajando, seremos compa?eros a partir de ahora, así que prepararte- le dijo el casta?o se?alándolo con su índice.
-Bueno, he de admitir, que serán de mucha utilidad, pero tendremos que partir de inmediato, según he escuchado en los rumores de la tribu, una plaga está arrasando la ciudad de Atenas, igual que paso hace nueve milenios en la Atlántida, mi tierra, hay que movernos- hablo el vampiro adoptando un semblante serio.
-Bueno, espero que tengan un buen viaje- le dijo Yan al casta?o produciendo que este alzara su ceja.
-De que hablas, Yan, tú vienes con nosotros- le afirmo Jeno y el sátiro retrocedió unos pasos.
-Durante esta noche no hice más que estorbar, solo les molestaría...- le decía este y el casta?o lo callo.
-Yan, mi infancia es una infancia junto a ti, yo no podría ser el hombre más fuerte del mundo si tú no me estuvieras apoyando- le dijo Jeno con un semblante serio y el sátiro de cabellos claros sonrió.
-Bueno, supongo que puedo hacerlo, trabajemos en hacer realidad esa mentira que te inventaste- le respondió el sátiro alzando su pu?o chocándolo con el casta?o mientras chocaban sus miradas.
-?Oigan, me pueden sacar de la jaula?...- pregunto Delel y todos lo miraron de manera indiferente...
Y así... nuestros héroes se unirían para buscar las armas necesarias para derrotar y eliminar para siempre la cruel enfermedad que eran los vampiros, pero en su viaje aún faltan muchas aventuras y peligros que enfrentar.... esto aún no termina...
Continuara...

