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CAPÍTULO 48 – Forjados para algo más

  El día iniciaba y un equipo de rango D esperaba impacientemente fuera de la mansión Sungley, ansiosos por ver sus nuevas herramientas para poder progresar. Habían llegado temprano, casi con la emoción desbordada, mirando cada cierto rato hacia la entrada como si en cualquier momento fuesen a recibir la mejor noticia de sus vidas.

  Fue entonces cuando salió a recibirlos el guardián Ken, caminando con su postura relajada pero firme.

  — Hola, muchachos. Buenos días. Me pidieron venir a recibirlos.

  El equipo lo saludó con entusiasmo, aunque también con un poco de extra?eza. No era muy común que un guardián viniera personalmente a buscarlos… algo claramente pasaba en la mansión, y la curiosidad empezó a encenderse entre ellos.

  Elira no se pudo resistir y, mientras avanzaban junto al guardián, lanzó la pregunta que todos estaban rumiando desde que llegaron.

  — Disculpe, guardián Ken… noto que hay mucho alboroto en la mansión. ?Pasó algo? ?Por eso nos vino a buscar usted?

  — Ohhh… más o menos —respondió Ken, rascándose la nuca—. Se generó un gran conflicto entre el joven amo y sus padres. Todo por el tema de su proyecto.

  Los cinco tragaron saliva al mismo tiempo, quedando impactados por esa revelación repentina.

  Bezal levantó las manos de inmediato, como si estuviera frente a un tribunal.

  — Ay, de verdad, disculpe… no sé qué hicimos. ?Le pasó algo malo al joven amo?

  Ken soltó una risa entre dientes.

  — Jajajaja, no pasa nada como tal. Ustedes no hicieron nada… el joven amo sí. Se entusiasmó demasiado y no paró de trabajar en su taller. Se escapaba por las noches para seguir trabajando… Enta lo descubría y comenzaba el pleito con sus padres.

  Lyris abrió los ojos, horrorizada.

  — ?Ay no! ??Pero por qué el joven amo hizo eso?!

  — No lo sé —dijo Ken, encogiéndose de hombros—. Pero supongo que ahora lo sabremos.

  Al llegar al taller, la escena era más intensa de lo que imaginaban: el Gran Lord estaba esperando junto a dos padres visiblemente furiosos, acompa?ados por los demás guardianes que murmuraban cosas entre sí, claramente pendientes de lo que ocurriría a continuación.

  Los cinco aventureros se presentaron con un poco de miedo ante la situación que estaban presenciando. Apenas terminaron de hacerlo, se abrió la puerta del taller y salió un Kael negro y chamuscado, con ojeras gigantes, pero feliz como si nada en el mundo importara.

  — ?Aaaaa, muchachos! ?Qué bueno que llegaron! ?Sus equipos están listos!

  Lyris corrió hacia él con expresión de preocupación y lo detuvo enseguida.

  — Joven amo, nos dijeron que se sobreexigió mucho para terminar esto… ?No debía hacer eso! ?Es peligroso!

  Kael se dio vuelta lentamente, recordando muy bien que había tenido varios problemas con sus padres esos últimos días.

  — Ay… bueno… es que había muchas cosas que quería hacer y se me acumuló todo antes de la entrega… Les pido perdón a todos… sé que no vale mucho… pero tenía mis razones para hacerlo…

  Garbard resopló con la fuerza de un oso cansado.

  — Muchacho, por muchas razones que tengas, no puedes exigirte de esta manera. Aún eres muy peque?o… ?pronto recién cumplirás cuatro a?os!

  Caria cruzó los brazos con frustración.

  — Aún no sé de quién sacaste esa testarudez y rebeldía…

  Los tres guardianes la miraron a ella con una lentitud perfecta… como si la respuesta fuera obvia.

  Kael, con el instinto de supervivencia de un gato callejero, decidió cambiar de tema de inmediato:

  — Bueno, vamos a los negocios. ?Hubo cambio de planes! No usé bronce para hacer su equipo…

  Los aventureros, que estaban tensos por otra razón, ahora quedaron confundidos.

  Bezal inclinó la cabeza.

  — Si no usó bronce… ?utilizó algo más económico?

  Kael negó con la cabeza.

  — Nel. Usé acero, para más firmeza y flexibilidad.

  Los cinco aventureros casi se cayeron de espaldas al escuchar eso.

  Bezal levantó las manos en se?al de desesperación.

  — ?Oye, eso es demasiado! ?N-no-noo tenemos cómo pagarlo!

  Arán abrió los ojos como platos.

  — ?Oye, un equipo de acero es usado solo por aventureros de rango A hacia arriba!

  Kael solo encogió los hombros, como si nada.

  — Pos sí. Pero si van a modelar mis armas y equipos, quiero buena publicidad. Así que tienen que llevar lo mejor.

  Adriel se llevó la mano al pecho con dramatismo.

  — Aun así… no me imagino ir por la calle cargando un equipo tan caro…

  Kael sonrió con esa cara de ni?o genio que arma bombas en su pieza.

  — Pues se acostumbrarán.

  Entró al taller y volvió cargando el primer set que había preparado para Adriel. Lo colocó sobre la mesa: varias placas de acero refinado ajustables para cubrir pecho, hombros y muslos; un casco acolchado por dentro con cuero y algodón; una maza ligera; y un escudo redondo del tama?o de su torso, hecho con acero tratado.

  Adriel abrió los ojos completamente, como si le hubieran revelado una reliquia sagrada.

  Kael se?aló cada pieza con orgullo.

  — Con esto protegerás todas tus zonas vitales mientras te acostumbras al combate real. Cuando seas una guerrera hecha y derecha de rango A vas a poder usar una armadura completa, pero por ahora necesitas movilidad.

  Levantó el escudo y lo giró para mostrar el dise?o frontal.

  — Tu escudo está hecho con acero purificado. Es más ligero que el acero común, pero igual de firme. Estas tres puntas cónicas del centro… no son decoración. Si una bestia te embiste, puedes recibirla con el escudo y estas puntas concentrarán la fuerza del impacto, da?ándola sin que tú sufras tanto. Además te sirven para golpear en distancias cortas.

  Luego le mostró el mango reforzado.

  — El mango está envuelto en cuero rígido para absorber mejor los golpes. Un escudo no solo sirve para defender… también sirve para intimidar y abrir espacios.

  Finalmente tomó la maza.

  — Esta maza tiene el peso justo para que puedas manejarla sin perder velocidad. Ya tienen dos guerreros con espada. Pero un grupo sin da?o contundente está incompleto. Los enemigos con caparazón, huesos gruesos o armaduras improvisadas… caen más fácil con esto.

  Adriel sostenía el escudo con brillo en los ojos, apretándolo contra su pecho como si fuera lo más valioso que había recibido en a?os.

  El siguiente en recibir su equipo fue Arán. Kael colocó sobre la mesa una cota de malla finamente trabajada, un báculo de madera pulida con detalles en metal, y varias placas de acero adaptadas al tama?o del joven mago.

  Arán parpadeó, confundido.

  — ?Para mí? ?En serio? Pero si soy mago… no era necesario. Yo uso mi magia para defenderme y atacar…

  Kael negó con fuerza, como si Arán hubiera dicho la estupidez más grande del a?o.

  — Nel, perro. Como mago, tú eres el mayor da?o masivo del equipo. Con monstruos quizás te las arreglas, pero con bandidos la cosa cambia. Para cualquier enemigo inteligente, tú eres el primer objetivo. Todos van a intentar matarte primero. Así que sí o sí tienes que aguantar más.

  Tomó la cota de malla y la levantó.

  — La cota de malla va pegada al cuerpo, es tu primera capa de defensa. Encima de eso van estas placas en los brazos y hombros para cubrir golpes directos. Y lo más importante: todo este metal está trabajado para conducir mejor tu magia.

  Arán, intrigado, se puso primero la cota de malla y luego las placas. Después tomó el báculo con ambas manos y cerró los ojos, permitiendo que su mana fluyera.

  Un segundo después abrió los ojos sorprendido, casi escandalizado.

  — …Oye…

  La magia fluye extremadamente rápido… es como si las anillas de la cota y las placas hicieran de camino directo para el mana… y el báculo concentra todo en un solo punto. Mis hechizos se sienten más estables… y gasto menos energía.

  Kael sonrió, orgulloso como un ni?o que acaba de ganar un concurso escolar.

  — Ajajajaj, por eso me maté trabajando. Mi maestro de forja, Drakum, me ense?ó cómo guiar la magia a través del equipo. Tu armadura no solo te protege el cuerpo… también ordena tu poder. Todas sus armaduras tienen un mejor flujo de magia

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  Arán miró sus brazos cubiertos de acero y la cota de malla bajo ellos, con una mezcla de respeto, emoción y algo de miedo.

  — …Con esto… de verdad me voy a poder quedar en la línea de fuego.

  El siguiente turno fue para Bezal.

  Kael dejó su equipo sobre la mesa: varias placas robustas pensadas para un guerrero de primera línea, y una espada larga, ancha y pesada, muchísimo mejor que la gastada hoja sin filo que Bezal había usado hasta entonces.

  Bezal abrió los ojos como si hubiese visto un dragón bebé en la mesa.

  Kael se?aló la espada.

  — Para ti preparé lo esencial. Eres un guerrero de fuerza, alguien que en el futuro va a llevar armadura completa y espadas gigantes… pero para empezar necesitas algo que puedas manejar sin matarte tú solo.

  Con ambas manos, Kael tomó la espada y la levantó con esfuerzo visible.

  — Ufff… Esta espada la hice con acero purificado. Es pesada, sí, pero está bien equilibrada. Con práctica vas a poder usarla para golpes amplios y contundentes. No está hecha para movimientos rápidos: está hecha para partir cosas.

  Bezal tragó saliva, imaginándose rebanando árboles.

  Kael luego se?aló las placas.

  — Estas piezas son más gruesas que las de los demás. Tú eres el muro del equipo, Bezal. Vas a recibir golpes, empujones, bestias encima… así que necesitas protección antes que movilidad. Estas placas no te cubren entero todavía, pero refuerzan las zonas críticas: hombros, pecho, antebrazos y muslos. Suficiente para no morir.

  Bezal tocó la armadura con una mezcla de respeto y emoción.

  Kael lo miró fijo.

  — Cuando estés listo para una armadura completa, te la haré. Pero primero debes aprender a mover tu cuerpo con peso real… sin perder el equilibrio. Por eso este set es básico, pero sólido. Lo justo para empezar sin romperte la espalda.

  Bezal bajó la cabeza, emocionado, y exhaló profundamente.

  — …Gracias, Kael. De verdad.

  Kael sonrió con esa típica expresión suya.

  — A ti, perro. Nomas ten cuidado de manipular la espada no vallas a provocar un esguince o darle un espadaso a alguien

  El grupo entero soltó carcajadas, y Bezal apretó la nueva espada con una sonrisa que no lograba ocultar.

  La siguiente en recibir su equipo fue Elira.

  Kael colocó sobre la mesa una espada de una mano, ligera y perfectamente equilibrada; una cota de malla fina; varias placas de acero reforzado; guantes; botas; y un cinturón de cuero con ligas conectadas entre sí, como si todo formara parte de un único conjunto.

  Elira abrió la boca de par en par. Había demasiadas piezas, demasiados detalles… como si fuera un rompecabezas imposible.

  Kael sonrió.

  — Elira, tu equipo es distinto del de los demás. Eres una guerrera híbrida: golpeas fuerte, pero también conjuras. No puedes ir vestida como Bezal… pero tampoco puedes ir tan ligera como Arán.

  Elira tragó saliva.

  Kael levantó una de las placas y la golpeó suavemente con los nudillos.

  — La cota de malla te da defensa base, pero estas placas están hechas con acero conductor de flujo. Cada pieza está conectada entre sí a través de estas tiras de cuero —se?aló el cinturón— que no son solo para sostener… son para canalizar tu magia por toda la armadura.

  Elira abrió los ojos aún más.

  — ?Mi… magia va a viajar por la armadura?

  — Exacto. Tu energía se va a distribuir de manera equilibrada, rápida y precisa, reforzando tus músculos, tu velocidad y, sobre todo, tu espada.

  Kael tomó la espada ligera y se la entregó con ambas manos.

  — Esta hoja está templada para soportar magia directa. No la vas a romper aunque canalices un hechizo completo a través de ella. Cuando aprendas a usarla bien… tus ataques serán mitad acero, mitad caudal de agua.

  Elira cubrió su boca con ambas manos. Sus ojos se llenaron de lágrimas.

  — Gracias… Kael… esto… esto es demasiado…

  Kael se rascó la nuca, incómodo.

  — Pues más te vale usarlo bien, porque no pienso rehacer esa espada dos veces, ?ok?

  Los demás rieron mientras Elira sostenía su nuevo equipo como si fuera un tesoro de familia.

  Quedaba el último miembro del grupo.

  Kael respiró hondo y miró directamente a Lyris.

  — Y por último… tenemos a la indecisa del grupo.

  Lyris pegó un peque?o saltito, sorprendida, pero no podía ocultar su ansiedad y emoción. Quería saber qué había preparado Kael para ella.

  Kael colocó sobre la mesa un conjunto que brillaba suavemente bajo la luz. Era similar al de Elira, pero mucho más ligero: una cota de malla fina, placas mínimas en puntos vitales, cuero endurecido para mantener movilidad, y un cinturón con ligas que unían toda la estructura.

  Lyris observaba el conjunto como si fuera una pieza de arte.

  Kael se aclaró la garganta.

  — Este equipo está dise?ado especialmente para ti. Necesitas movilidad, agilidad… y que tu magia de viento pueda fluir sin interrupciones. Las placas son ligeras y están unidas por canales internos que permiten que el viento circule por la armadura. Cuando uses tu magia, toda la estructura te ayudará a moverte más rápido y con mayor control.

  Lyris apretó las manos contra su pecho, con los ojos húmedos.

  Kael entonces tomó una daga perfectamente forjada.

  Lyris ladeó la cabeza.

  — ?Entonces mi arma será… una daga?

  Kael abrió los ojos indignado.

  — ??Ah!? ?No no no!

  La daga es solo para defensa personal cuando estés acorralada. Tus armas principales son…

  Todos contuvieron la respiración.

  Kael metió la mano bajo la mesa y sacó un arco completamente distinto a cualquier cosa que ese mundo hubiese visto. Lyris abrió los ojos al máximo.

  Poleas, cuerdas dobles, refuerzos, un dise?o elegante y mortal.

  El grupo quedó helado.

  Kael sonrió.

  — Este… es un arco compuesto. Más potente, más certero y, sobre todo… más mortífero.

  Lyris dio un paso adelante, como si temiera que el arco fuese una ilusión.

  El aire alrededor vibró apenas ella lo tocó. Era como si el arma reconociera su magia.

  — Es como si… flotara… —susurró Lyris.

  — Exacto —respondió Kael—. Tu magia de viento reduce el peso real del arco y estabiliza todas las vibraciones. Cuando sueltas la cuerda, tu viento puede impulsarla aún más… y eso multiplica la velocidad de disparo.

  Pero Kael aún tenía otra sorpresa.

  Se inclinó debajo de la mesa y sacó un aparato metálico lleno de engranajes finos, cuerdas tensadas y un peque?o brazo mecánico plegado.

  Todos se quedaron inmóviles.

  Kael lo sostuvo con orgullo.

  — Antes de que lo olvide… esta es tu última arma, Lyris.

  La colocó sobre la mesa.

  Era una ballesta de mu?eca.

  Lyris abrió los ojos como si hubiese visto un tesoro prohibido.

  Kael se la colocó en el antebrazo.

  — Funciona así: esta pieza —tocó un gatillo lateral oculto— al recibir un pulso de tu magia de viento, libera el mecanismo interno. Los brazos de la ballesta se despliegan automáticamente. Y esta guía dispara virotes cortos con fuerza suficiente para atravesar cuero endurecido.

  Los engranajes hicieron un clic suave. La ballesta se abrió sola como un abanico metálico.

  Lyris contuvo la respiración, temblando.

  — Rango corto, impacto rápido —continuó Kael—. Es perfecta para pelear contra enemigos que se te acerquen demasiado. Y gracias a tu magia de viento puedes recargarla sin usar tus manos: solo empuja aire comprimido hacia el mecanismo… y listo.

  La ballesta se plegó sola al mover el brazo.

  Elira jadeó.

  — Eso es… ?demasiado útil! ?No es muy peligroso?

  — Sí —respondió Kael con total seriedad—. Por eso solo se la di a ella. Si se la diera, por ejemplo, a Ken… se dispararia solo en el pie en menos de un minuto.

  — ??OYE?! —protestó Ken desde atrás.

  Todos se rieron.

  Lyris acarició el mecanismo con una mezcla de respeto y miedo.

  — No puedo creer que… esto sea mío…

  Kael sonrió.

  — Es tuyo porque lo vas a usar bien.

  Tras equiparse con todas las armas y armaduras, el equipo de aventureros salió al patio de entrenamiento para probar lo que Kael había preparado. Todos estaban emocionados, comentando entre ellos, probando movimientos, sintiendo el peso, la firmeza y la calidad absurda de cada pieza.

  La única acomplejada era Lyris, que aún no sabía usar bien su magia en las armas. Su equipo era perfecto para ella, pero necesitaba comprender cómo su viento fluía a través del arco y la ballesta.

  Kael, preocupado por su expresión, se acercó a Enta.

  — Tío Enta, tú no eras bueno con arcos, ?cierto?

  — No, mi se?or —respondió Enta, haciendo un gesto con la mano—. Jacki nos podría ayudar en este caso.

  Los ojos de Kael brillaron de inmediato.

  — ?A huevo que sí! La tía Jacki caza mucho en el bosque indomable. ?Le tengo que hacer una ballesta y un arco también!

  Antes de que pudiera so?ar más proyectos, una Caria salvaje apareció detrás de él, tan rápida que Kael dio un peque?o brinco.

  — Ni se te ocurra volver a hacer eso de escaparte a trabajar de noche —sentenció, con esa mirada que perfora almas—. Yo misma voy a cerrar con candado y con guardias el taller para que no hagas tonterías…

  Kael bajó las orejitas imaginarias.

  — Awww…

  Poco después llegó Jacki, avisada por Enta. Se acercó con paso confiado, aunque no esperaba ver un arco tan extra?o en manos del joven amo.

  — ?Para qué me llamaba, joven amo?

  Kael levantó el arco compuesto de Lyris.

  — ?Podrías probar este arco que le forjé a Lyris para que vea cómo usarlo?

  Jacki quedó impactada al instante.

  Tomó el arco con ambas manos… lo giró… lo olió… lo examinó desde todos los ángulos.

  Tenía la expresión de alguien que está viendo una gallina con dos cabezas danceando en una mesa.

  — Joven amo… ?esto es un arco? ?Cómo diablos funciona?

  Kael sonrió como si hubiese estado esperando esa pregunta desde que nació.

  — Ven, Jacki, te explico.

  Mira esta parte —tocó el cuerpo central del arco—. Esto se llama riser. Es el esqueleto del arco. Aquí se agarra siempre.

  Jacki asintió, aún confundida, como si siguiera sin creer que eso fuera un arma y no un artefacto ancestral maldito.

  — Ahora mira los extremos —continuó Kael—. ?Ves estas ruedas grandes? Se llaman poleas o cams. No están ahí por decoración: son la parte más importante.

  Jacki abrió la boca.

  Sí, definitivamente estaba viendo algo que jamás existió en ese mundo.

  Kael siguió explicando, moviendo las manos con entusiasmo.

  — En un arco normal, mientras más tiras la cuerda, más fuerza necesitas. Pero en este arco… pasa lo contrario.

  Jacki entrecerró los ojos con sospecha.

  — Cuando tiras la cuerda —continuó Kael—, estas poleas giran y la cuerda extra se enrolla aquí —se?aló otra cuerda conectada a la polea—.

  Eso crea un sistema de palanca. ?La ventaja?

  Que llega un punto en que tirar ya no pesa casi nada.

  Jacki abrió los ojos aún más.

  — ?Y entonces cómo dispara fuerte?

  Kael golpeó una de las poleas con un dedo.

  — Porque las poleas almacenan energía. Toda la fuerza que hiciste al principio queda atrapada aquí. Y cuando sueltas…

  ?Pá! Todo se libera de golpe. Mucho más potente que un arco común.

  Jacki respiró hondo.

  — Entonces… si yo tiro esto con mi fuerza normal… ?puedo disparar como si fuera un arco de guerra?

  — Exacto. Este arco da más potencia con menos esfuerzo. Por eso se llama arco compuesto: porque está hecho de varias partes que trabajan juntas para aumentar tu fuerza.

  Jacki lo levantó, tiró suavemente de la cuerda…

  y casi se fue de espaldas al notar que el tramo final se volvía increíblemente liviano.

  — ?Pero si esto es casi hacer trampa!

  Kael se encogió de hombros.

  — No es trampa. Es tecnología.

  Lyris miraba la explicación con fascinación, memorizando cada palabra como si fuese un grimorio prohibido.

  Kael a?adió:

  — Ah, y falta lo mejor: Lyris puede empujar magia de viento por estas poleas y estas ramas —tocó las palas del arco—… y eso reduce aún más el peso. Además, cuando suelta la flecha, el viento que controla aumenta la velocidad.

  Jacki silbó con fuerza.

  — Joven amo… Si me hace uno de estos… le prometo que le traigo un jabalí entero cada semana.

  Kael levantó el pulgar.

  — ?A huevo que sí!

  Jacki inhaló profundamente.

  — Entonces puedo aplicarle magia…

  — Así es —respondió Kael—. Aplica magia de viento al arco y llena la flecha con magia. La magia de viento altera el peso, pero mantiene la fuerza y solidez del objeto. Por tanto, su poder se multiplica por mucho.

  Jacki tensó el arco.

  Aplicó magia.

  Y lanzó una flecha.

  Lo que ocurrió dejó a todos paralizados.

  La flecha, cargada con magia y fuerza, rompió la barrera del sonido en cuanto salió.

  El aire explotó alrededor, levantando polvo y sacudiendo a los presentes con una onda expansiva.

  El proyectil atravesó el blanco con precisión absoluta, siguió su trayectoria y chocó contra el muro de entrenamiento con tanta fuerza que creó un cráter profundo, resquebrajando gran parte de la estructura.

  Silencio.

  Mudo.

  Total.

  Jacki bajó el arco, incrédula.

  — Mis flechas siempre salen con mucha fuerza… pero nunca esperé que con este arco salieran de una manera tan descomunal… Perdón, mi se?ora… jeje…

  Kael estaba literalmente saltando de felicidad.

  Parecía un ni?o viendo su juguete favorito funcionar mejor de lo que imaginó.

  Lyris, por su parte, no sabía si llorar, desmayarse o empezar a entrenar 12 horas diarias.

  Un arma así… era demasiado. Y era suya.

  Tras ese ligero entrenamiento, los cinco aventureros se acercaron a Kael para despedirse.

  Estaban profundamente agradecidos, conmovidos y admirados por todo el esfuerzo y dedicación que el peque?o genio había puesto en cada pieza de su equipo.

  Adriel le dio un abrazo cálido y un beso en la mejilla.

  Elira también lo abrazó fuerte, levantándolo un poco del suelo.

  Lyris, nerviosa pero feliz, lo abrazó por detrás, casi escondiendo su cara en su hombro chamuscado.

  Obviamente, la escena no pasó desapercibida para Tana y Caria, quienes se acercaron inmediatamente con mirada asesina digna de novela.

  Ambas guardianas le dieron un coscorrón simultáneo a Kael.

  — ?Oye, no andes dejando que te anden abrazando tanto! —reclamó Tana.

  — ?Sí! ?No queremos compartir a nuestro enano negro chamuscado con nadie! —a?adió Caria.

  Los aventureros rieron a carcajadas antes de emprender el camino de regreso, llevando consigo no solo equipos de calidad absurda, sino también el recuerdo de haber sido parte del primer gran proyecto de forja del joven amo Sungley.

  Un proyecto que, sin duda, marcaría sus vidas para siempre.

  Porque los quiero mucho y porque ya voy en el capítulo 105 y sigo increíblemente emocionado escribiendo (*0*)!!

  Además, la versión en inglés por fin alcanzó a la versión en espa?ol y está gustando a muchas personas. Me alegra muchísimo saber que hay varias personas leyendo mi obra, y espero que la disfruten tanto como yo disfruté escribirla.

  Cuídense mucho y disfruten el fin de semana.

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