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Capitulo 12

  El día parecía uno más. El cielo estaba despejado, el aire cálido. Un parque, no muy lejos de una zona en construcción, bullía de vida: familias paseando, ni?os jugando, vendedores ambulantes ofreciendo sus productos. La ciudad respiraba.

  Pero Maenut no.

  él lo esperaba.

  Y cuando Sinclair pasó junto a una vieja banca metálica, la sombra a sus pies se distorsionó como un reflejo roto, y de ella emergió Maenut. Su figura oscura contrastaba con la claridad del día.

  —?Sinclair! —gritó—. No des ni un paso más.

  El criminal se detuvo, su cuerpo tensándose, y giró lentamente para ver a Maenut. Sonrió con esa arrogancia maldita que siempre lo caracterizaba.

  —Ah… el chico de las sombras. ?Te costó mucho limpiar la sangre del otro?

  —Esto no es por Taenut —dijo Maenut con la voz fría—. Es por todos los que has hecho sufrir. Por todos los que pensaste que nunca se levantarían.

  —?Y tú crees que cambiarás algo con tus pu?os?

  —No. Pero voy a detenerte.

  No hubo más palabras.

  La pelea comenzó.

  Sinclair fue el primero en atacar. Con un chasquido de dedos, ríos de luz se dispararon desde sus manos, impactando contra el suelo, cortando el aire, forzando a Maenut a esquivar con precisión.

  Maenut rodó hacia un lado, se deslizó en la sombra de un árbol, luego de un poste, luego de los autos que pasaban por la calle, moviéndose entre ellas como si fueran rieles. Sinclair comenzó a crear patines de luz bajo sus pies, deslizándose por la superficie como si patinara sobre el mismísimo sol.

  The narrative has been taken without permission. Report any sightings.

  Las calles se volvieron un campo de guerra.

  Destellos. Gritos. Explosiones.

  Sinclair levantó su mano y disparó un rayo concentrado de luz, pero Maenut, desde su posición en la sombra de un vehículo, emergió directamente desde la sombra del propio Sinclair.

  —??Qué…?! —Sinclair apenas giró cuando un pu?etazo lo impactó en el rostro, arrojándolo por la carretera.

  Ambos cayeron pesadamente, rodando hasta el borde de la calle.

  Enfurecido, Sinclair alzó ambas manos y disparó un par de rayos gigantes, que brillaban como soles en miniatura. Maenut esquivó por segundos, pero las estructuras cercanas empezaron a crujir. El concreto se fracturó bajo sus pies. Y finalmente, el suelo cedió.

  Ambos cayeron al sitio de construcción.

  Vigas de acero. Sombras de maquinaria. Polvo. Caos.

  Sinclair aterrizó con rabia. Estaba en desventaja. Sombras por todas partes. Maenut estaba en su terreno.

  —??Dónde estás?! —gritó, disparando a todas las direcciones. Una de sus descargas alcanzó la mano de Maenut, quemándola. Maenut contuvo el dolor.

  Entonces, sin aviso, emergió de una sombra y propinó una patada demoledora a Sinclair, enviándolo por el aire, chocando contra una grúa caída.

  Maenut no esperó.

  Extendió sus brazos y jaló una sombra gigante del suelo, como si estuviera arrancando una tela del mundo. La sombra se arremolinaba a los pies de Sinclair… y lo tragó.

  Sinclair cayó en la dimensión de sombra, una dimensión de bolsillo donde criaturas oscuras lo rodeaban. Las golpeó, las quemó, las destruyó con su luz… pero no eran físicas. No del todo. Una de ellas lo sujetó y lo expulsó violentamente de regreso al mundo real.

  Y justo cuando se incorporaba…

  Maenut lo tomó del cuello, arrastrándolo por una pared entera, envuelto en sombra como si se deslizara en una pintura negra. Al llegar al final, ambos salieron volando por la inercia.

  Ambos se levantaron.

  Ambos cargaron sus ataques finales.

  Sinclair levantó una mano, una esfera de luz descomunal creciendo en su palma.

  Maenut apretó su pu?o envuelto en oscuridad.

  Corrieron uno hacia el otro.

  Choque. Golpes. Ráfagas. Gritos.

  Maenut impactó a Sinclair con una ráfaga de pu?etazos tan veloces como relámpagos, hasta que empaló su pu?o en el estómago del enemigo, clavándolo profundamente.

  Pero justo cuando parecía que Maenut tenía la victoria asegurada… la mano cargada de luz de Sinclair rozó su rostro.

  Todo pareció detenerse.

  Maenut cerró los ojos.

  Pero la energía se desvaneció.

  Sinclair, en su última fuerza, había fallado. O se rindió. Nadie sabría.

  Maenut retiró su brazo lentamente.

  Sinclair tambaleó. Dio unos pasos hacia atrás. Cayó. Rodó por el terreno, chocando con escombros y piedras… hasta que su cuerpo dejó de moverse.

  Muerto.

  La ciudad se detuvo por un segundo. Las personas que estaban cerca observaron el final sin comprenderlo del todo.

  Maenut permaneció de pie, jadeando.

  Miró su mano manchada.

  No sonaba a victoria. No sabía a justicia.

  Solo vacío.

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