El cuerpo de Sinclair ya había sido retirado. Las autoridades habían rodeado el sitio del enfrentamiento, tapeado el área con cintas amarillas, y ahora las preguntas comenzaban a brotar. ?Qué clase de habilidad era esa? ?Cómo alguien podía provocar tanto caos… y luego simplemente desaparecer?
No había respuestas. Solo silencio… y ojos sobre el grupo de Maenut.
Pero la presión no tardaría en materializarse.
Días después, en una sala poco iluminada del edificio municipal, Bob, Michael y Dave se encontraban frente a tres altos mandos de la policía y otros políticos importantes. No eran cualquier persona común. Llevaban insignias distintas, camisas ajustadas y una expresión que no sugería sorpresa… sino conocimiento.
—Lo que ocurrió con Sinclair no es un evento aislado —dijo uno de ellos, cruzando los dedos sobre la mesa—. Hace semanas venimos recogiendo reportes sobre anomalías… desapariciones, estallidos, rastros de energía cristalina. Y ahora uno de los más buscados termina muerto en una obra en construcción.
Bob no se inmutó.
—No lo matamos por gusto. Fue en defensa propia. Si hubiéramos tenido otra opción…
—No estamos aquí para juzgar —interrumpió otro de los agentes, más joven—. Estamos aquí porque creemos que necesitamos colaborar.
Michael alzó una ceja.
—?Colaborar?
—Así es —continuó el primero—. Sabemos que ustedes tienen información sobre personas… excepcionales. De hecho, sabemos que ustedes son excepcionales. Sabemos de Ragknar. Sabemos que las cosas están a punto de escalar más allá de lo que podamos contener. Necesitamos recursos, potencial… y ustedes, claramente, tienen todo eso.
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Dave se adelantó.
—?Y qué proponen?
El agente sonrió levemente y se levantó, sacando de su portafolio una carpeta.
—Un lugar. Aquí la conocemos por su abreviatura. SOPP. Es una agencia creada muchos a?os atrás para contención de anomalías, protección pública, control… ha visto de lo que son capaces. Tiene laboratorios, celdas reforzadas, conexiones seguras. Pueden usarlo como base de operaciones. Como centro de análisis. Incluso como prisión… si deciden capturar a alguien en vez de matarlo.
Michael cruzó los brazos.
—?Y ustedes qué ganan con esto?
—Información —respondió sin titubear—. Queremos estar al tanto. Queremos informes. Queremos entender. Pero sobre todo, queremos detener lo que se viene… antes de que sea demasiado tarde.
Hubo un silencio.
Bob miró a los demás. Michael, pensativo. Dave, ya con su libreta en mano, procesando posibilidades.
—No somos parte de su sistema —dijo Michael finalmente—. No seguiremos sus órdenes.
—No pedimos eso. Solo… que nos avisen si uno de estos “casos” va a explotar en medio de una plaza pública. Ya bastante complicado es contener a los medios.
Dave, al ver que ninguno de los dos respondía, fue el primero en estirar la mano.
—Aceptamos.
Bob y Michael lo siguieron.
El acuerdo estaba hecho.
Pero en medio del silencio, la mirada de Michael se fijó en los agentes y los políticos, y sin que Bob o Dave lo notaran, Michael asintió con su cabeza como respuesta a los agentes, y estos hicieron lo mismo.
Mientras tanto, en casa de Maenut, los rumores comenzaban a surgir. El grupo ya había sido citado a una nueva reunión. Bob les informaría del trato.
—?Un edificio? —preguntó Kael, curioso—. ?Con celdas?
—Sí. Y vigilancia, laboratorios, cámaras… lo que quieras. La policía nos lo ofreció.
—?Y qué esperan a cambio? —dijo Sarah con tono desconfiado.
—Información. Coordinación. Que no les explotemos una cuadra sin previo aviso —a?adió Michael sarcástico.
Maenut se mantenía en silencio, analizando.
—Podría funcionar —dijo finalmente—. Pero la información sobre Ragknar y su gente queda entre nosotros.
—Obvio —agregó Karen—. No confiamos en ellos como para darles todo el pastel.
—Entonces está decidido —cerró Dave—. Sector 7 es nuestra nueva base.
El grupo intercambió miradas. Era extra?o, pero por primera vez en semanas… sentían que no estaban solos. Que por una vez, el mundo real también comenzaba a ver lo que ellos vivían a diario.
Y eso… podría cambiarlo todo.

